viernes, 10 de abril de 2015

Las brujas de Ciao

Rodearon una mesa
con malas conversaciones
las amigas del trabajo
un viernes cuando era noche.

Comían al camarero
haciendo tantas preguntas
sobre carnes y pescados
que el chef estaba loco
escuchando las palabras
de las clientas más gordas.

No le dejaron propina
por esas contestaciones
cuando pidieron la hoja
para las reclamaciones.

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