1 El último sitio y la soledad son el abrazo del pasado perenne. Fueron ellos... Ahora otros viven un capítulo idéntico. Quisiera gritarles desde sus fragmentos, decirles que se acaba con la página triste el último beso. Se van... Ya no puede teñir su cielo azul con sus nubes negras. Calla... y se va arrastrando su equipaje tras ella. 2 Ya no se siente la misma mujer, ni nunca fue ésta que el espejo ve: un fondo de armario estrenado en nuevos vestidos iguales a los que vistió. Derrumba su yo al pensar en él. No existe. No está. ¡Qué duro es perder! Agarra el espejo y se rompe en él dejando un río corriendo a sus pies. 3 Sólo le queda la paloma lenta de la libertad, y le pone alas, y la hace volar. ¿Qué importa el precio si vuela sin más? Arriba, arriba; ¡Ay que se me cae! Viene un avión y une una ala al ala metal. Ahora su vuelo es como silbar: muy fácil, muy fácil, y más lo será. 4 Se refugia en el parque donde hablan los recuerdos. han pasado pocos años. han llovido muchos hechos. Pasea el escenario donde vivió los momentos que huyeron como el viento en su último recuerdo. Él se fue. Nada le queda. Es un cero que no encuentra una cifra a su derecha. Es viuda de sus sueños. |
jueves, 1 de octubre de 2009
Los días que amé
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Te quise a morir
1 Yo te quería cuando Casanova habitaba en ti. Eras un velero anclado en mi playa los martes y jueves, y no me importaba tu ruta los días lejanos de mí. Llenaba tu ausencia con besos de otros, llenabas mi ausencia con otros aromas; libertad me dabas, libertad te di. 2 Quisiera recuperarte un martes, un jueves en él que amé. Te quise a morir. Fuiste mis suspiros, la meta, la vida, hasta el porvenir. Te quise a morir. Yo quería un barco de idas y vueltas, la vela sin nombre, el puerto en mí. 3 Prefieres el mantel y la somnolencia a la vida loca que yo te ofrecí. Yo quería todo, menos una llama en la chimenea, no quería álbum, prefería el monte, los días de risas, champán y placer. Yo quería el brillo de mi estrella rota en el alto cielo subido a ti. Yo quería tanto, tanto, tanto, tanto, que todo perdí. 4 Ya no eres él y yo sigo siendo la que conociste cuando me inicié en las malas artes que jamás dejé. Sigo disfrutando sola los naufragios durmiendo arropada por versos iguales, dejando el reloj clavado en las seis. Cambio las chaquetas, pongo otro jersey, tejo con mis dedos fuera del papel. Te busco y encuentro él que no busqué. |
lunes, 31 de agosto de 2009
Mi reverso en tu certeza
1
Me pintas tan distinta, tan idéntica al reverso que no puedo decirle a tu cuadro: yo soy ésa.
Esas manos no son mías, ni lo es el continente. No reconozco mi risa en los labios que me dejas.
Llenas de oro mi bolso hasta ponerme una mina en la cartera que canta coplas con la calderilla.
No, amor, yo no soy ésa con cara de Mona Lisa. Tampoco soy por la noche el Leonardo que pinta.
2
Mi cielo es tu cielo, y el suyo, y el de ellos. Tantos cielos como infiernos tú y yo estamos viendo.
¿No descubres una nube en el rayo que calienta? Mira, mira, esas gotas que arrastra la corriente.
Allí van en un rosario nadando los padrenuestros de quien ora al que escucha sólo las plegarias verdes.
Van hacia el mar de la nada Donde el cielo es un infierno.
3
Estaba escribiendo un guión idéntico a la fantasía que tienen mis versos.
Llegaste, venciste, te hiciste el dueño de ella hasta convertirla en mujer-juguete.
Mírale el cuerpo. No huele a hembra. Es nada, mi nada, un juego de pobre poeta.
Agarras los folios. Acabas creyendo. No sé si soy Cristo o la Magdalena al verte entregado a mis Evangelios.
Me pides más prosa, más letras, más texto.
4
Buscas y rebuscas y te montas una moto.
Son las ruedas las que corren los más veloces kilómetros, el viento es gasolina, los neumáticos colchones.
Dicen que hueles incienso cuando rugen los motores y aquella que se acerca o es monja o es hombre.
Saltas una autopista porque has visto una paloma. Frenas lamiendo el semáforo rojo fuego, rojo carne, rojo... ¿hombre?
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lunes, 24 de agosto de 2009
Soy la que no ve el espejo
1 Casi me atrevo a hacerte una proposición que dicen indecente. Hoy soy llama. Tú desierto. Mi cabeza se incendia con el viento. Ya me atrevo. Tú respiras mi aliento y no crees que la nieve tiene fuego. No pensabas que yo fuera Magdalena. Ahora crees, y despiertas, y me miras, y te dejas. 2 He soltado la melena sobre tu cuerpo desierto hasta que la noche es día y el día un nuevo encuentro. Soy la que no ve el espejo, un volcán, un gran incendio. Te derrito, me supero, voy y vengo como el viento. No preguntes, calla ahora mientras no me arrepiento. 3 Mañana me vestiré con el traje seriedad. Hoy no lo tengo. Sólo emana de mí el fuego, los decibelios rompen el techo dejando los ladrillos al rojo nuevo. Me miras, me descubres, te aterras al tenerme. Soy la otra, la malísima, ese yo que llevo dentro. 4 Me emborracho de ti hasta agotar la sed con tus abrazos. Eres como el champán en Navidades, una cerveza en el verano, un tinto en agosto, la horchata. Haces posible el imposible oasis. |
viernes, 31 de julio de 2009
Sin nombre
1 Un día desperté y no tenía nombre; era una cara, un cuerpo, el silencio... No tenía nombre. Seguí despertando al oír el nombre tirado en dos sílabas: ésa, como si yo fuera una mala cosa. 2 Quise gritarle que yo era el árbol que gemía prosa, un verso abierto, el cáliz de otro, la que no gatea nunca en la alfombra. Yo era las letras. Yo era mi sombra. Era un relato de un mes de agosto que lleva mi sangre clavada en mi nombre. Las gotas del árbol que unen mi rama a una rama suya donde sólo llueve agua que es lluvia. |
jueves, 16 de julio de 2009
C/G: La misma respuesta
1 Te quiero hasta morir en tu ausencia, vivir en tu vida, dormir en tus sueños. Si no estás, muero. Si estás, me acerco al cielo del mundo en un solo beso. Tocarte es sentir en cada caricia el fuego por dentro. Mirarte es leer la misma respuesta en tus ojos negros. 2 Non podes maxinar o moito que te quero. Se estás, afogo. Se non estás, quento. Máis preto de ti morro no intento, máis lonxe xa choro por non terte preto. Non fuxas de min, fica a miña beira. |
jueves, 9 de julio de 2009
Sola
1 Sola. Me emborracha la palabra. Sola. Soy un número impar, divisible por uno, por él me multiplico, dividida soy una. Sola. Es como un martillazo. Sola. 2 He elegido el número impar cuando huí del número par. No quise un cepillo de dientes haciéndoles sombra al cepillo que limpia mis dientes. Le cerré la puerta al mundo por fuera y entablé un monólogo entre mis paredes. Un día el espejo me dijo muy serio: se acerca el otoño tras la primavera. |
