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jueves, 1 de octubre de 2009

Los días que amé

1
 
El último sitio
y la soledad
son el abrazo
del pasado perenne.
 
Fueron ellos...
Ahora otros viven
un capítulo idéntico.
 
Quisiera gritarles
desde sus fragmentos,
decirles que se acaba
con la página triste
el último beso.
 
Se van...
Ya no puede teñir
su cielo azul
con sus nubes negras.
 
Calla... y se va
arrastrando su equipaje
tras ella.
 
 
2
 
Ya no se siente
la misma mujer,
ni nunca fue ésta
que el espejo ve:
un fondo de armario
estrenado en nuevos
vestidos iguales
a los que vistió.
 
Derrumba su yo
al pensar en él.
No existe. No está.
¡Qué duro es perder!
 
Agarra el espejo
y se rompe en él
dejando un río
corriendo a sus pies.
 
 
3
 
Sólo le queda
la paloma lenta
de la libertad,
y le pone alas,
y la hace volar.
 
¿Qué importa el precio
si vuela sin más?
 
Arriba, arriba;
¡Ay que se me cae!
 
Viene un avión
y une una ala
al ala metal.
 
Ahora su vuelo
es como silbar:
muy fácil, muy fácil,
y más lo será.
 
 
4
 
Se refugia en el parque
donde hablan los recuerdos.
han pasado pocos años.
han llovido muchos hechos.
 
Pasea el escenario
donde vivió los momentos
que huyeron como el viento
en su último recuerdo.
 
Él se fue.
Nada le queda.
 
Es un cero que no encuentra
una cifra a su derecha.
 
Es viuda de sus sueños.
 
 
 

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Te quise a morir

1

Yo te quería
cuando Casanova
habitaba en ti.

Eras un velero
anclado en mi playa
los martes y jueves,
y no me importaba
tu ruta los días
lejanos de mí.

Llenaba tu ausencia
con besos de otros,
llenabas mi ausencia
con otros aromas;
libertad me dabas,
libertad te di.


2

Quisiera recuperarte
un martes, un jueves
en él que amé.

Te quise a morir.

Fuiste mis suspiros,
la meta, la vida,
hasta el porvenir.

Te quise a morir.

Yo quería un barco
de idas y vueltas,
la vela sin nombre,
el puerto en mí.


3

Prefieres el mantel
y la somnolencia
a la vida loca
que yo te ofrecí.

Yo quería todo,
menos una llama
en la chimenea,
no quería álbum,
prefería el monte,
los días de risas,
champán y placer.

Yo quería el brillo
de mi estrella rota
en el alto cielo
subido a ti.

Yo quería tanto,
tanto, tanto, tanto,
que todo perdí.


4

Ya no eres él
y yo sigo siendo
la que conociste
cuando me inicié
en las malas artes
que jamás dejé.

Sigo disfrutando
sola los naufragios
durmiendo arropada
por versos iguales,
dejando el reloj
clavado en las seis.

Cambio las chaquetas,
pongo otro jersey,
tejo con mis dedos
fuera del papel.

Te busco y encuentro
él que no busqué.


lunes, 31 de agosto de 2009

Mi reverso en tu certeza

1

 

Me pintas tan distinta,

tan idéntica al reverso

que no puedo decirle

a tu cuadro: yo soy ésa.

 

Esas manos no son mías,

ni lo es el continente.

No reconozco mi risa

en los labios que me dejas.

 

Llenas de oro mi bolso

hasta ponerme una mina

en la cartera que canta

coplas con la calderilla.

 

No, amor, yo no soy ésa

con cara de Mona Lisa.

Tampoco soy por la noche

el Leonardo que pinta.

 

 

2

 

Mi cielo es tu cielo,

y el suyo, y el de ellos.

Tantos cielos como infiernos

tú y yo estamos viendo.

 

¿No descubres una nube

en el rayo que calienta?

Mira, mira, esas gotas

que arrastra la corriente.

 

Allí van en un rosario

nadando los padrenuestros

de quien ora al que escucha

sólo las plegarias verdes.

 

Van hacia el mar de la nada

Donde el cielo es un infierno.

 

 

3

 

Estaba escribiendo

un guión idéntico

a la fantasía

que tienen mis versos.

 

Llegaste, venciste, te hiciste

el dueño de ella

hasta convertirla

en mujer-juguete.

 

Mírale el cuerpo.

No huele a hembra.

Es nada, mi nada, un juego

de pobre poeta.

 

Agarras los folios.

Acabas creyendo.

No sé si soy Cristo

o la Magdalena

al verte entregado a mis Evangelios.

 

Me pides más prosa,

más letras, más texto.

 

 

4

 

Buscas y rebuscas

y te montas

una moto.

 

Son las ruedas

las que corren

los más veloces

kilómetros,

el viento es gasolina,

los neumáticos colchones.

 

Dicen que hueles incienso

cuando rugen los motores

y aquella que se acerca

o es monja o es hombre.

 

Saltas una autopista

porque has visto una paloma.

Frenas lamiendo el semáforo

rojo fuego,

rojo carne,

rojo... ¿hombre?

 


lunes, 24 de agosto de 2009

Soy la que no ve el espejo

1
 
Casi me atrevo
a hacerte una proposición
que dicen indecente.
 
Hoy soy llama.
Tú desierto.
Mi cabeza se incendia
con el viento.
 
Ya me atrevo.
 
Tú respiras
mi aliento
y no crees que la nieve
tiene fuego.
 
No pensabas
que yo fuera Magdalena.
 
Ahora crees,
y despiertas,
y me miras,
y te dejas.
 
 
2
 
He soltado la melena
sobre tu cuerpo desierto
hasta que la noche es día
y el día un nuevo encuentro.
 
Soy la que no ve el espejo,
un volcán, un gran incendio.
 
Te derrito, me supero,
voy y vengo como el viento.
 
No preguntes, calla ahora
mientras no me arrepiento.
 
 
3
 
Mañana me vestiré
con el traje seriedad.
Hoy no lo tengo.
Sólo emana
de mí el fuego,
los decibelios
rompen el techo
dejando los ladrillos
al rojo nuevo.
 
Me miras, me descubres,
te aterras al tenerme.
 
Soy la otra, la malísima,
ese yo que llevo dentro.
 
 
4
 
Me emborracho de ti
hasta agotar la sed
con tus abrazos.
 
Eres como el champán
en Navidades,
una cerveza
en el verano,
un tinto en agosto,
la horchata.
 
Haces posible
el imposible oasis.
 
 

viernes, 31 de julio de 2009

Sin nombre

1
 
Un día desperté
y no tenía nombre;
era una cara,
un cuerpo,
el silencio...
 
No tenía nombre.
 
Seguí despertando
al oír el nombre
tirado en dos sílabas:
ésa, como si yo fuera
una mala cosa.
 
 
2
 
Quise gritarle
que yo era el árbol
que gemía prosa,
un verso abierto,
el cáliz de otro,
la que no gatea
nunca en la alfombra.
 
Yo era las letras.
Yo era mi sombra.
 
Era un relato
de un mes de agosto
que lleva mi sangre
clavada en mi nombre.
 
Las gotas del árbol
que unen mi rama
a una rama suya
donde sólo llueve
agua que es lluvia.
 
 
 

jueves, 16 de julio de 2009

C/G: La misma respuesta

1
 
Te quiero hasta
morir en tu ausencia,
vivir en tu vida,
dormir en tus sueños.
 
Si no estás, muero.
Si estás, me acerco
al cielo del mundo
en un solo beso.
 
Tocarte es sentir
en cada caricia
el fuego por dentro.
 
Mirarte es leer
la misma respuesta
en tus ojos negros.
 
 
2
 
Non podes maxinar
o moito que te quero.
 
Se estás, afogo.
Se non estás, quento.
Máis preto de ti
morro no intento,
máis lonxe xa choro
por non terte preto.
 
Non fuxas de min,
fica a miña beira.
 
 

jueves, 9 de julio de 2009

Sola

1
 
Sola.
Me emborracha la palabra.
Sola.
 
Soy un número impar,
divisible por uno,
por él me multiplico,
dividida soy una.
 
Sola.
Es como un martillazo.
Sola.
 
 
 
2
 
He elegido el número
impar cuando huí
del número par.
 
No quise un cepillo
de dientes haciéndoles
sombra al cepillo
que limpia mis dientes.
 
Le cerré la puerta
al mundo por fuera
y entablé un monólogo
entre mis paredes.
 
Un día el espejo
me dijo muy serio:
se acerca el otoño
tras la primavera.