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domingo, 23 de agosto de 2020

Amando en verso

Abrí tu regalo y desee
que fuera algo barato
para poder devolver
cada euro en él gastado.

Suspiré cuando encontré
unos pendientes de saldo.
Seguro que los compraste
en el chino de tu barrio.

Éramos los dos muy pobres.
Así lo dije en privado.
Mi madre me comprendió.
Mi padre tonta me llama.

Tiro las cartas y sale
un as sobre el as de bastos.
El destino ha unido
el hambre y unas ganas
de comer juntos el mundo
a bocados de elefante.




Amando en verso

Viajemos, soñemos, amemos,
riñamos alguna vez, ¡vivamos!
Hoy quiero escribir en la acera:
te quiero.
Hoy no sé lo que es mañana.

Abrázame.
Dime que me quieres
para que recuerde que soy
una mujer enamorada.

Deja que te abrace
y que quede dormida esta noche
sobre tu pecho rasurado.




sábado, 22 de agosto de 2020

Mi Quijote

No sé cuando me vestí
de dulce Dulcinea,
pero sé que te vi
a ti, Quijote tierno,
acercando tus pasos
a mi verde universo.

Bajaste del caballo
tan alto como eras
y fuiste reducido
a casi metro y medio
cuando medí tu cuerpo
con mi cuerpo de cerca.

¿Serías don Quijote?...
Sancho Panza no eras.
Vi tu espada cortando
la hierba dulcemente
mientras casi besaba
mi mano tu aliento.



Quieres regresar a la política
llevándome de escudera
y dejando a Sancho Panza
entre niños con chupetes.

Yo seré la economista
que revolucione el Reino
con las cuentas que no cuadran
por ser cuentas de la vieja.

Reduciré tanto el gasto
como me pidas, mi jefe,
y dejaré en la hucha
del cerdito dos monedas
para tirarlas al aire
con el gesto de la suerte.

Ya casi me imagino
manifestaciones serias
ante el chalé que habito
cuando como tú yo sueño.

Quijote, querido mío,
¿seré yo tu Dulcinea?...
Has encontrado soñando
a la mujer de tus sueños.

Temo, Quijote querido,
que despiertes y me veas
cortando esa espada
con mis dientes de cigüeña.

Traeré a todos los niños
de París que nadie quiere
para vivir como príncipes
en la abundancia eterna.

Quijote, mira mis manos:
no son manos de una Reina.
Son las manos proletarias
que luchan para vencer
las injusticias que tienen.




¿Sigues pensando, Quijote,
en mí para el Ministerio?
¿No irás tras ese Sancho
cuando veas mi gobierno?...

Yo creo que no conoces
a la bella Dulcinea,
la dama que has elegido
para levantar tu Reino.

Loas mucho al monarca,
ves un futuro sin remos,
te sobran tantos políticos
como los cuentan tus dedos.

Me pides un presupuesto
para que no haya pobreza
y se multiplican pobres
sin trabajo y sin nevera.

La Economía se viste
de infinito en el quiero
mientras se vuelve finito
el tengo para los quiero.

Qijote, querido mío,
no quiero ser Dulcinea.
Prefiero el Paleolítico
y al Adán adolescente.

Tu barba casi me aleja
de noches de luna llena
mientras caigo en el sueño
con Adán en mi cabeza.

Quijote, amigo mío,
el amor es muy incierto
cuando yo soy el gobierno
de las cuentas de Hacienda.



domingo, 2 de febrero de 2020

Abuelos internautas

​No era lo suyo
un blando teclado,
el ratón le hacía
daño en la mano.
Encender aquello
era complicado.
Por eso les dijo:
bye bye yo me marcho.

Vuelvo a la cocina,
a mis guisos de ajo,
meriendas con nietos,
hijas sin trabajo,
un yerno que fuma,
otro yerno en paro.

Lo mío no es
un ordenador extraño.

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domingo, 26 de enero de 2020

Amando en verso

​No me hables de amor
ni de tu pena
ahora cuando pasó el tiempo.

No ha pasado, pasó, ¿entiendes?
Mira tu cara en el cruel
espejo que te escupe
la edad en arrugas
de difícil arreglo.

Te quise
Pero fue un día tan lejano
que no recuerdo ahora,
cruel momento de verdades
nunca a ti dichas.

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lunes, 20 de enero de 2020

Amando en verso

​Te besé en Tokio,
enamorada del amor
y casi de tu cuerpo.

Acabamos en una pastelería
desayunando pastelitos
coronados de azúcar.

Seguimos paseando
hasta perdernos
por la estrechez
de estrechas calles.

Había olvidado ya tu nombre
cuando recordaste el mío
tras la noche canalla:
María
¡Calla!
María

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domingo, 19 de enero de 2020

Amando en verso

​No somos nada
si no nos sentamos
en una terraza
tomando una caña.

No somos nadie
si no viajamos
a un lugar perdido
de la bella Austria.

No somos nadie
cuando emigramos
pidiendo trabajo
en los Países Bajos.

No somos nada
en Hamburgo, Alemania,
pero aquí decimos:
somos millonarios.

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