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lunes, 29 de junio de 2009

La aventura de tu descubrimiento

1
 
Me lancé a la aventura
del descubrimiento
como Colón emprendió
el salto hacia América.
 
Navegué por tu cuerpo
hasta alcanzar la meta,
rocé todas las islas,
caí sin juramentos.
 
Tú no tenías nombre
de dueño de mi cuerpo,
igual que no tenía
yo anillo en mi dedo.
 
 
2
 
Caíste en mi cama
hasta perder el nombre
de tu ex a mi sombra.
 
Desperté con los pájaros
que cantaban temores
cuando el reloj decía
pasaron cuatro horas.
 
A mi lado dormías
agarrado a la alfombra
con la cara del niño
que perdió un partido
importante de fútbol.
 
Casi me diste pena
porque yo no pensaba
repetir otra noche.
 
 

martes, 23 de junio de 2009

La gota de lluvia que bebe más sed

1
 
He aprendido lo peor
acostada a tu sombra
hasta el amanecer.
 
Yo era la pureza del agua,
la gota de lluvia
que bebe más sed.
 
Ahora soy inicio de tormenta
barriendo con mis rayos,
como te vi barrer,
las cosechas ajenas
para nadie comer.
 
 
2
 
Preparas las vacaciones
con la tranquilidad
del perro que se va
dejando viuda atrás.
 
Sabes que has prohibido
heredar tus camisas
al firmar usufructos
sobre todo el ganchillo.
 
Ni siquiera me dejas
un día más tranquilo
que los que nos pintaste
de color amarillo.
 
Te vas y quedas vivo
en mi vestido negro
durante otro siglo.
 
 
 
 

miércoles, 17 de junio de 2009

Mi nuevo trabajo

1
 
Mi nuevo trabajo
es la diversión
de escribir correos
con un traductor.
 
Yo les he jurado
dominar inglés,
algo de alemán,
un poco francés.
 
Iba a prometer
chino e italiano,
pero nuestro jefe
dijo vale, vale,
mañana empiezas
a hacer las prácticas.
 
En ello estoy:
practico la maña
del corta y pega,
escribe y engaña.
 
 
2
 
No te voy a confesar
que hoy he pecado
igual que ayer,
y pecaré mañana.
 
Ven y manchate conmigo
en mi pecado.
Habla inglés, amor,
francés, lo que haga falta.
Pon en el currículum
políglota por Harvard.
 
Atrévete a triunfar
con la trilera
de las mañanas,
ésta que ama
igual que nada
tras las tortugas
de los acuarios.
 
Conmigo alcanzarás
los puestos altos
sobre las viejas parras.
 
 
3
 
Me ha llegado
una protesta seria
y estoy temblando.
 
Una vieja inglesa
dice que no entiende
el inglés castellano.
 
Le dije mucho sorry
en una carta
para que no pierda
mi seria empresa
a la mejor clienta
de la Gran Bretaña.
 
Lo siento, amiga british,
soy una pobre
que hace prácticas.
 
 
4
 
Vives entre el amor
que te toca el corazón
y la obligación de honrado
ciudadano español.
 
Yo sé que quieres
encarcelarme y venir
conmigo a pintar los barrotes
con el mismo llanto.
 
Ya te imagino
gimiendo a mi lado
por champú de marca,
frunciendo el ceño
al ver un mal rancho,
diciéndome nena,
¿por qué escribiste
tanto en italiano?
 
Veo tu dolor
por los empresarios
y tiro a tus brazos
todo mi cansancio.
Yo soy la leona.
Tú eres el gato.
 
 

sábado, 13 de junio de 2009

Y Eva despertó

Emergencias
 
 
1
 
Despertar es tocar el cielo
en un tocinillo de flan.
 
Despertar es abrir los ojos
al finito mundo del más acá.
 
Despertar es clavar los pies
en una alfombra de flores.
 
Despertar es contar los números
en la cifra de la necesidad.
 
Despertar es abrazar el amor
en la ausencia del amor de Adán.
 
Despertar es encontrar a Dios
de albañil del señor medieval.
 
Despertar es divisar enemigos
en la línea del fuego más amigo.
 
Despertar es dejar de soñar
con los lazos del regalo imposible.
 
 
2
 
Eva despertó,
tocó su cuerpo,
recorrió las manos
con el pie izquierdo,
exploró la luna,
añadió un cero,
sintió la cartera
vacía en el peso,
arrastró el bolso,
encontró los restos.
 
Le quedaba nada,
el hueco, el miedo.
 
Eva despertó
fría en el abrazo
de sábanas blancas
desiertas de camas.
 
Le quedaba el reto
de hacerse más mala.
 
Eva despertó
y era una estatua
con la antorcha ardiendo
entre pecho y espalda.
 
Le quedaban ganas
para reinventarse,
arrancar costillas,
reclamar un pazo,
abrirse en un libro,
alzarse en un rayo,
ser ella la Reina
entre las vocales.
 
 
3
 
A los Adanes
les abre la cartera
y les juzga el corazón.
 
Ésa es Eva.
 
A las serpientes
les valora la piel
para un chaquetón.
 
Ésa es ella.
 
A los manzanos
les cuenta las manzanas
para venderlas caras.
 
Ésa es Eva.
 
Al paraíso
nunca le pone puerta:
lo deja abierto
para el pasen y entren
al mundo de las flores
espinadas con néctar.

lunes, 1 de junio de 2009

Eva subida a su yo

1
 
Eva se descose
al llegar la noche
y queda desnuda
mostrando el rostro
libre de pintura.
 
parece imposible
que una costilla
hiciera su nombre.
 
No huele a barro
la boca que canta
nanas a la luna.
 
Las manos parecen
dos acordeones
pidiendo perdones.
 
Sus pies son altares
para las rodillas
que nunca arrodilla.
 
Subida a su yo
contempla el desierto
y arranca mis gritos.
 
 
2
 
Ella, que ha conocido el cielo,
pasea el infierno por el sonrojo.
 
No nace el maná,
no caen coliflores,
la lluvia no le llena
el vaso de licores.
 
Se arranca con las uñas la piel
hasta dejar la carne sin colores.
 
Ahora podrá atreverse
y se atreve a morder
la serpiente del odio.
 
El veneno es el vino que acompaña
los manjares nacidos de la tierra.
 
Eva renuncia al postre
porque mañana, tal vez,
el plato traiga menos.
 
 
3
 
El infierno está en la despensa
con un demonio instalado
en cada hueco desierto.
 
¡Horror de mis horrores!
El hambre entra
como un carterista
que roba carteras.
 
Le clava los dedos
a la última música
de la calderilla
y siente más miedo.
 
¿Dónde está Dios que no aparece?
Se alza la injusta bandera
del fuera de juego
y Eva maldice con fuego
a los millonarios
que llevan sus euros.
 
 
4
 
Al fondo del charco
no nada ni calla,
no llora ni canta.
Sale, cual sirena,
surcando canales
y alza el puño
sin rosa en la mano.
 
Ni Dios ni Gobierno,
ni Adán ni ángeles,
ella puede sola
morir y matarse
en este intento
de tirar la valla.
 
Eva se arrastra
hasta las cloacas
sembrando su fuego
a golpe de azada.
 
Le resbalan risas
el frío, el hambre;
aguanta erguida
los truenos y rayos.
 
 

martes, 26 de mayo de 2009

El regreso del postre

1
 
La ruina
es lo único
que define
la mala situación.
 
En el fuego
no se cuecen
las patatas
con la coliflor.
 
La despensa
es tan amplia
como el desierto
los días de calor.
 
Se apaga
el frigorífico
al sacarle
el último chuletón.
 
El teléfono
los asusta
con la voz
del casero gruñón.
 
Abren la ventana
y ven el fin
desde el se acabó.
 
 
2
 
Él se hunde
en sus pensamientos
y ella despierta
de la depresión.
 
Le tira el mandil
al último plato
y corre a peinarse
con la ilusión.
 
Del fondo de armario
saca un vestido
para disfrazarse
de sé un montón.
 
Llega a la entrevista
con cara de niña
y le pone nombre
al enchufador.
 
Esta vez funciona
el papel currículum
gracias a un enchufe
que le da calor.
 
 
3
 
Empiezan a habitar
los stocks la nevera
gracias a un sueldo
dividido en dos.
 
El postre aparece
tras el primer plato
y es celebrada
su aparición.
 
Un día él encuentra
una ocupación
como hombre-chapuzas
de un barrio mejor.
 
Entonces mejoran
el pobre menú
con pescado fresco,
carne y jamón.
 
Vuelven a sentirse
clase media los dos
y van olvidando
los tiempos de horror.
 
 
4
 
Las noches vuelven a ser
noches llenas de amor,
libres del frío que había
entre pijama y camisón.
 
No hay hielo caminando
de la cocina al salón,
ni llega un interrogante
abriendo la preocupación.
 
Se multiplican los besos
entre palabras de amor;
al olvido va pasando
la última discusión.
 
Miedo tuvo, ya no tiene,
del fin de un sí pronunciado
en una boda de iglesia,
cola y vestidos blancos.
 
 

sábado, 23 de mayo de 2009

Adán, querido Adán

1
 
Ha amado hasta el divorcio impuesto
a un Adán creyente,
después se fue
pidiendo la custodia
de Abel,
su Abel.
 
Un puñetazo en las nubes
le tiró una sentencia de dos hijos,
la condenó a la cadena del trabajo,
la hizo esclava
del salario injusto
y los horarios
a ella, a Eva.
 
Respondió alargando la sonrisa
desde un lunes a un sábado,
pintando los labios con pimienta
abrazando la pancarta del amor.
 
Respondió prestando manos cenicientas,
dejando un sueño en el balcón,
subiendo los pies a los tacones,
comiendo la ira con salmón.
 
 
2
 
Invitaría a cada visitante
a visitar su cueva,
le serviría vino,
le daría un presente,
pondría en cada mano
viva una azucena,
cantaría la nana
de los días alegres.
 
Les diría bajito
un único consejo:
marchad y alegraros
por tener vuestro infierno.
 
El cielo es un calvario
con una cruz clavada
marcando la rotonda
de las felicidades.
 
No dice nada dice,
calla callando tanto,
sella con sus sonrisas
las piedras de su casa.
 
 
3
 
Se asoma a la cueva
de su hombre Adán
y siente que regresa
el aire enamorado.
 
Suspira por su nombre,
respira por su casa,
encuentra en su despensa
lo que en la suya falta.
 
Adán sigue inspirando
los bordados que hace
cuando arrastra la aguja
por la hierba del campo.
 
Le duele tanto amarlo
como odia encontrarlo
y sentir que levita
con su nombre en los labios.
 
  
4
 
Adán, querido Adán,
has sido mi veneno,
sigues siendo mi mal.
 
Amarte es perder,
odiarte es acabar,
tenerte y no tenerte
es lo mismo e igual.
 
No sé por qué te busco
cuando ya acabó
nuestra triste función.
 
Tal vez porque en ti
hallo inspiración
para decir adiós.