Muchas gracias por tu donativo







viernes, 26 de agosto de 2011

Dolor

1
 
¿Por qué se me escapa
el alma entre los dedos?
¿Por qué me duele el aliento
cuando hablo?
¿Por qué mis piernas se han subido,
debajo de los pies,
por los zapatos?
 
No aguanto el dolor
de no llorarlo.
No aguanto el momento
y no me callo.
Me resisto a subir una escalera.
Me maldijo por ser herida y carne.
 
No me voy, ni me quedo, ni me mata,
Aquí estoy: firme en mi fallo,
agarrada al cuerpo derrotado.
 
 
2
 
Ella llora las letras
prestándome el tintero
donde recoge sus lágrimas.
 
Ella es mi hija y me presta
un rosario de palabras
para rezar mientras muero
a Lorca y a Hernández.
 
Ella también es poeta
cuando calla y cuando habla
con una rima en los dedos
manchados de bic barato.
 
Ella se queda a la sombra
del árbol de los gusanos,
bajo el nido del buitre
que quiere sus alas blancas.