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miércoles, 21 de marzo de 2012

P: Estoy cansada...

 
Estoy cansada del mundo,
de la gente, de los perros.
No aguanto al ruiseñor.
Los gatos me desesperan.
 
Veo a un perro disfrazado
de perro con chubasquero.
Lo lleva un hombre monstruo
atado a una nevera.
 
En la esquina de la acera
despluman a una vieja
dos comadres angustiadas
porque la vecina bebe.
 
Del bar del barrio escapan
los gritos de los que apuestan
entre un vaso de vino
y un pincho choricero.
 
Al final de la locura
está el colegio desierto.
Los alumnos han huido
de pupitres y maestros.
 
Regreso muerta de frío
al silencio del silente
comedor donde se come
arroz hoy y arroz siempre.
 

jueves, 15 de marzo de 2012

¡Ay, luna, gemela mía!

 
La luna iba corriendo
redonda delante mía.
Yo quería evitarla.
Ella dijo voy contigo
y asomó su cabeza
hasta tocar mi mejilla.
¡Qué frío fue aquel beso!
Mi piel tembló con su frío.
Corrí hasta abandonar
sus brazos de hielo frío.
Marché llevando sus dientes
clavados en mis encías
y el eco de un quejido
bailando por mis oídos.
¡Ay, luna, cómo me matas!
¡Ay, luna, gemela mía!
 

martes, 13 de marzo de 2012

Feliz

 
Feliz.
Una palabra llena para ti.
Feliz.
Una palabra vacía para mí.
Desiguales.
Eso somos
por haber caído en cunas
distintas como lo son
los días de sol de noches
olvidadas por las lunas.
Te miro con la distancia.
Me miras con la pregunta.
No comprendes mi distancia.
Yo comprendo tu pregunta.
Feliz.
Esa es la distancia.
¿Feliz?
Esa es tu pregunta.

lunes, 5 de marzo de 2012

La vecina salsa

 
Ha borrado de su agenda
a quienes siempre apoyaban
en su hombro tantas lágrimas
y en su oído tantos llantos.
 
Ahora baila alejada
en un rincón de su casa;
ella misma se da palmas,
ella anima sus farras.
 
Ya dice el vecindario
que es la vecina salsa
porque la música habita
su vivienda sin descanso.
 
¡Venga un flamenco ahora!
Después viene una sardana.
Con la jota se atreve.
La muiñeira la arrebata.
Y con cuatro sevillanas
pone fin a la jornada. 

viernes, 2 de marzo de 2012

Se asomaba la nostalgia

 
Calor de un hogar vacío
sentía la Navidad
en el árbol verde plástico
que respiraba electricidad.
 
Calientes estaban las ramas,
cálido el tronco marrón palo,
donde no había raíces
el enchufe lo enchufaba
a la tarifa eléctrica
pagada con euros falsos.
 
Moría el árbol viviendo
la soledad de la casa.
Los niños estaban muertos.
Los padres no fueron padres.
En una fotografía
se asomaba la nostalgia.