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lunes, 5 de marzo de 2012

La vecina salsa

 
Ha borrado de su agenda
a quienes siempre apoyaban
en su hombro tantas lágrimas
y en su oído tantos llantos.
 
Ahora baila alejada
en un rincón de su casa;
ella misma se da palmas,
ella anima sus farras.
 
Ya dice el vecindario
que es la vecina salsa
porque la música habita
su vivienda sin descanso.
 
¡Venga un flamenco ahora!
Después viene una sardana.
Con la jota se atreve.
La muiñeira la arrebata.
Y con cuatro sevillanas
pone fin a la jornada.