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jueves, 5 de febrero de 2015

Feliz cuando pudo ser

Flores oliendo a campo,
un jardín de otros tiempos,
la casa que olía a hogar,
los recuerdo tan abiertos.

Abrió todas las ventanas
para que vivos salieran
los recuerdos de la infancia
y quedara el presente.

Enrolló con la alfombra
las comidas y las cenas
que tuvieron de telón
un cuadro que pintó ella.

La cocina aún le olía
a los caldos y a las fiestas
y quiso arrancar todos
los azulejos del techo.

Aquella casa gritaba
lo que su infancia fuera:
triste tantas y tantas veces.