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lunes, 24 de agosto de 2009

Soy la que no ve el espejo

1
 
Casi me atrevo
a hacerte una proposición
que dicen indecente.
 
Hoy soy llama.
Tú desierto.
Mi cabeza se incendia
con el viento.
 
Ya me atrevo.
 
Tú respiras
mi aliento
y no crees que la nieve
tiene fuego.
 
No pensabas
que yo fuera Magdalena.
 
Ahora crees,
y despiertas,
y me miras,
y te dejas.
 
 
2
 
He soltado la melena
sobre tu cuerpo desierto
hasta que la noche es día
y el día un nuevo encuentro.
 
Soy la que no ve el espejo,
un volcán, un gran incendio.
 
Te derrito, me supero,
voy y vengo como el viento.
 
No preguntes, calla ahora
mientras no me arrepiento.
 
 
3
 
Mañana me vestiré
con el traje seriedad.
Hoy no lo tengo.
Sólo emana
de mí el fuego,
los decibelios
rompen el techo
dejando los ladrillos
al rojo nuevo.
 
Me miras, me descubres,
te aterras al tenerme.
 
Soy la otra, la malísima,
ese yo que llevo dentro.
 
 
4
 
Me emborracho de ti
hasta agotar la sed
con tus abrazos.
 
Eres como el champán
en Navidades,
una cerveza
en el verano,
un tinto en agosto,
la horchata.
 
Haces posible
el imposible oasis.