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sábado, 4 de octubre de 2014

Amando en verso

Él era la calma, la tranquilidad,
un hombre que hablaba
sin su voz alterar.
Era tan perfecto
que miedo le daba
descubrir un día
su imperfección.

Dudaba. Pensaba.
Sentía el no.
Ella no podía atarse al orden
del hombre que olía
a champú y ron.

No le dijo nada. Sólo se calló.
Siguió escuchándolo
y un día... le dijo adiós.