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sábado, 13 de junio de 2009

Y Eva despertó

Emergencias
 
 
1
 
Despertar es tocar el cielo
en un tocinillo de flan.
 
Despertar es abrir los ojos
al finito mundo del más acá.
 
Despertar es clavar los pies
en una alfombra de flores.
 
Despertar es contar los números
en la cifra de la necesidad.
 
Despertar es abrazar el amor
en la ausencia del amor de Adán.
 
Despertar es encontrar a Dios
de albañil del señor medieval.
 
Despertar es divisar enemigos
en la línea del fuego más amigo.
 
Despertar es dejar de soñar
con los lazos del regalo imposible.
 
 
2
 
Eva despertó,
tocó su cuerpo,
recorrió las manos
con el pie izquierdo,
exploró la luna,
añadió un cero,
sintió la cartera
vacía en el peso,
arrastró el bolso,
encontró los restos.
 
Le quedaba nada,
el hueco, el miedo.
 
Eva despertó
fría en el abrazo
de sábanas blancas
desiertas de camas.
 
Le quedaba el reto
de hacerse más mala.
 
Eva despertó
y era una estatua
con la antorcha ardiendo
entre pecho y espalda.
 
Le quedaban ganas
para reinventarse,
arrancar costillas,
reclamar un pazo,
abrirse en un libro,
alzarse en un rayo,
ser ella la Reina
entre las vocales.
 
 
3
 
A los Adanes
les abre la cartera
y les juzga el corazón.
 
Ésa es Eva.
 
A las serpientes
les valora la piel
para un chaquetón.
 
Ésa es ella.
 
A los manzanos
les cuenta las manzanas
para venderlas caras.
 
Ésa es Eva.
 
Al paraíso
nunca le pone puerta:
lo deja abierto
para el pasen y entren
al mundo de las flores
espinadas con néctar.