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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Amando en verso

Llegó con las manos puestas
y el dinero acabado.
Trabajar era el reto,
luchar el sabor amargo.

En sus dedos las agujas
corrían por cada raso
hasta dejarlos con formas
de vestidos clase alta.

Fueron cayendo billete
en la caja de caudales
como premio al esfuerzo
de coser con las dos manos.

El espejo la aplaudía
con su sonrisa en la cara:
ella sola, sólo ella;
estaba sola triunfando.