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viernes, 10 de junio de 2016

Amando a un espía

1

Me acosté con un espía,
me levanté aún sola.
Llegó la noche trayendo
a una suegra y a su esposo.

Éramos cuatro distintos
comensales de lechugas
peleando por el plato
donde morían las hojas.

Acercaste las patatas
al padrastro procedente
de una fiesta de payasos
para la tía Eugenia.

Mi suegra pidió su parte
con un cuchillo en los dientes
y yo le dí con la escoba
en el plato de lentejas.



2

No espíes mis secretos
ni cuentes lo que espías
en la taberna del pueblo
donde rezan al mal vino.

Quiero que seas honrado,
trabajador y sensible
con la ruda que le crece
en el jardín al vecino.

Debes oler los perfumes
sin morder las margaritas
para que el sí y el no
decidan los imposibles.

Acerca aquí tus manos
y recoge mis espinas.
Una es lo imposible,
las otras sólo caricias.

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