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sábado, 11 de junio de 2016

Familias felices

No se sentía una esclava,
pero sí ama de casa,
la niñera de sus hijos,
una amante en la cama.

Envejecía haciendo
biberones con sus manos
sin mirar en el espejo
surcos donde hubo prados.

El hijo mayor crecía,
los siguientes eran grandes,
un cuarto aún chupaba
el chupete azul claro
y las mellizas reían
las gracias de sus hermanos.

No, no se sentía la esclava,
sólo era ama de casa,
esposa fiel y amante.

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