Me siento como en un cuento
donde el erase inicia el texto
y se supone que hay una princesa
esperando a su príncipe azul y bello.
Las flores huelen a artificio
de una tienda de chinos de pueblo,
el césped es una mentira sonora
en una canción cantada por Sabina,
los árboles están pensando crecer
dentro del recinto donde oyen
a los niños correr por el camino
de baldosas iguales a adoquines.
La perfección me ataca la cabeza
y busco el caos en una rosa fresca
que huele a rocío y primavera
en un invierno que hiela a los renos.
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